FOTOGRAFÍAS DE FRANCISCO GARCÍA CORTÉS.-

Nacido en Velilla de Medinaceli, un pueblecito del sur de la provincia de Soria, Francisco García Cortés inició su andadura como fotógrafo en el Tetuán de la inmediata posguerra española. Tiempos difíciles, sujetos a mudanzas de suerte y a dificultades de toda especie. Fotógrafo ambulante, con una "Leica" entre sus manos busca por las plazas y paseos de la ciudad a sus clientes, en su mayoría soldados que acudían a Marruecos a prestar su servicio militar.
En la misma casa donde vivía (en el número 8 de la entonces calle de Calvo
Sotelo), habilitó el minúsculo cuarto de contadores de la vivienda para
montar un precario laboratorio con los elementos más indispensables. Por
la noche trabajaba en el laboratorio, por la mañana hacía el reparto de
las fotografías y por la tarde comenzaba la búsqueda de nuevos clientes.
Años más tarde, y en la misma calle, consigue hacerse con los cuartos lavaderos
de una azotea y, al disponer de más espacio, establece algo más parecido
a un laboratorio fotográfico que lo anterior.
En los años 50 logra el traspaso de una bonita tienda con un nombre sugestivo: "Samoa", en la calle General Sanjurjo. Allí montó un estupendo estudio fotográfico, que se hizo famoso enseguida. Amplió el negocio después con otro local en la calle principal de la ciudad y abrió sucursal en la ciudad de Chauen. Gracias a su condición de trabajador infatigable y seriedad en los negocios, fue elegido corresponsal de la Agencia EFE en Tetuán, así como colaborador gráfico del "Diario de África" y de su suplemento deportivo.
Fue fotógrafo oficial de la Alta Comisaría de España en Marruecos durante
los mandatos de los generales Orgaz, Varela y García-Valiño. Desde esa
posición de privilegio nos ha dejado testimonio, con sus reportajes, de
una etapa de aquella singular historia compartida entre España y Marruecos.
Su obra abarca distintas facetas: desde sus compromisos oficiales, pasando
por reportajes periodísticos hasta lo puramente artístico: recoger la vida
de las medinas de distintas ciudades marroquíes, los zocos, las fiestas,
las romerías, los tipos singulares, el marco, en fin, lleno de fascinación
en que se desarrollan todas esas actividades: las puertas históricas, las
fuentes, las mezquitas, las fachadas con trabajo de ataurique.
Después de la independencia de Marruecos, García Cortés se trasladó primero
a Ceuta y después a Málaga, donde falleció en 1976. En la actualidad, cinco
de sus hijos son fotógrafos en Ceuta, Málaga y Almería.
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